Blog Temático Público de Cálamo&Alquimia®

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Colaboradores: Louis Boudreaux, Martín de Lima Moreno, Ladislao Casaubón, Marisol Franco

2012-06-29

¿A Dónde van los políticos al morir?

cálamo & alquimia® | mireya martínez

Cierto día, mientras caminaba por la calle, el dirigente de un importante partido político mexicano, al encabezar un bloqueo de calles, fue atropellado por un microbús y murió de manera instantánea

Por razones inexplicables, su alma llegó al paraíso cristiano, del cual siempre fue fiel creyente, y se encontró en la entrada a San Pedro en persona.

Bienvenido al paraíso. -le dijo San Pedro. "Pero antes de que te acomodes, te informo que parece que hay un problema. Verás, muy raramente un político de alto nivel llega aquí y no estamos seguros de que hacer contigo. Así que pasarás un día en el infierno y otro en el paraíso, y luego podrás elegir dónde pasar la eternidad."

Entonces, San Pedro acompañó al político al ascensor y baja, baja y baja hasta el infierno.

Las puertas se abrieron y se encontraron justo en medio de un verde campo de golf. A lo lejos se veía un club con enormes piscinas, playas artificiales, toboganes y hasta un grupo musical amenizando el lugar. De pie, delante del político estaban todos sus amigos y colaboradores, políticos y no políticos, todos vestidos elegantemente y muy contentos, quienes corrieron a saludarlo.

Sus viejos amigos lo abrazaron y recordaron los buenos tiempos en los que se enriquecían a costa del pueblo. Jugaron un agradable partido de golf y luego por la noche cenaron juntos en el club con langosta y caviar, para compartir la madrugada con jovencísimas edecanes, hermosas y liberales.

De pronto apareció también el Diablo, que de hecho es un tipo muy simpático y que se divierte mucho contando chistes como éste, bailando y haciendo bohemia.

El político se estaba divirtiendo tanto que, antes de que se diera cuenta, ya era hora de irse. Así que todos le dan un apretón de manos y lo despiden mientras sube al ascensor.

El ascensor sube, sube, sube y se reabre la puerta del paraíso donde San Pedro lo estaba esperando.

"Ahora es el momento de pasar al paraíso,- le dice. Así que el político (inescrupuloso, ciertamente), pasa las siguientes veinticuatro horas saltando desnudito de nube en nube, tocando el arpa y cantando.

Antes de que lo pensara, su día de prueba en el paraíso se había acabado y San Pedro fue a buscarlo: -Ya has pasado un día en el infierno y otro en el paraíso. Ahora debes elegir tu eternidad.

El hombre reflexionó un momento y luego respondió: - Bueno,el paraíso ha sido precioso, pero creo que he estado mejor en el infierno.

Entonces San Pedro lo acompañó hasta el ascensor y otra vez baja, baja, baja y baja hasta el infierno.

Cuando las puertas del ascensor se abrieron, el otrora político afamado se encontró en medio de una tierra árida y desierta cubierta de mierda y desperdicios. El calor era sofocante y el hedor aumentaba a cada instante. El político vio a todos sus amigos vestidos con harapos sucios y cucarachas trepándoseles a los pies mientras recogían los desperdicios con las manos, intentando meterlos en bolsas negras sin fondo.

El Diablo, con una sonrisa de oreja a oreja, lo alcanzó para darle la bienvenida y le puso un brazo en el cuello.

-No entiendo, -balbuceó el político-. Ayer estuve aquí y había lindas mujeres, un campo de golf y un club, y comimos langosta y caviar, y bailamos y nos divertimos mucho.... y...y...ahora todo lo que hay es un terreno desértico lleno de porquerías..., y mis amigos parecen unos miserables autómatas.

El Diablo lo miró son sorna, rió a carcajadas y le dijo: Ayer estábamos en campaña; hoy, ya votaste por nosotros :)

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2012-06-24

Terapia de Bajo Costo

cálamo & alquimia® | máximo botello

Desde mi más tierna infancia siempre tuve miedo de irme a dormir porque creía que había alguien debajo de mi cama. Cansado de esto, en plena edad madura, un día fui a ver a un psiquiatra y le expliqué: -Tengo problemas. Cada vez que voy a dormirme creo que hay alguien debajo de mi cama. Tengo miedo. ¿Me estaré volviendo loco?

"Deje eso en mis manos y en doce meses estará curado" me dijo el psiquiatra.

-Venga a verme tres veces a la semana y le quitaré todos esos miedos.
-¿Y cuánto me cobrará, doctor?" pregunté.
-Barato. Ochenta dólares la visita" contestó el doctor.
-Bueno, un poco caro pero si me cura, vale la pena" dije.

Seis meses después me encontré con el doctor en el cine.

-¡Hey! Usted dejo de venir a mi consulta después de la tercera vez. ¿Por qué no regresó?" me preguntó.
-Bueno, doctor, ochenta dólares por consulta tres veces a la semana por doce meses ¡es bastante dinero! Encontré un cantinero que me curó en una sola sesión por diez dólares. Estaba tan contento con el dinero que ahorré, que ¡hasta me compré un coche nuevo!
-¡No me diga! exclamó el psiquiatra algo molesto. -¿Y se puede saber como un cantinero que sólo sabe servir tragos lo curó por diez dólares?
-Me dijo que cortara las patas de la cama y... ¡Ahora ya no puede haber nadie ahí abajo! <<>>

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